2 noviembre, 2016 / by Guerra / Sin categoría / No Comments

Pulitzer VS Nobel

Aunque se diga que todo está escrito y que solo queda revisitar los clásicos y obviar lo nuevo, lo cierto es que en lo nuevo también puede encontrarse brillo, talento, experimentación y gozo. La industria editorial no sobreviviría si se dedicara exclusivamente a publicar La montaña mágica, La guerra y la paz y Los hermanos Karamasov.

Sí, estos son libros que todo el que ame la literatura debe leer, más tarde o más temprano. Pero no son los únicos libros que bien merecen la atención de un lector consagrado. Cada quien estructura su ciclo de lecturas de manera individual. Algunas personas leen lo que está pautado como indicio de una alta cultura. Para estas personas solo valen la pena lo premios Nobel. El resto son escritores mediocres hasta que el Nobel pruebe lo contrario.

No se trata de censurar este modo de leer, pues cada quien lo hace como considere, pero sin dudas en esta búsqueda de los legitimados por el Nobel se pierde la oportunidad de descubrir otros tesoros. No hay que entrar en la eterna discusión de la veracidad de los premios, pues bien está sabido que estos son extremadamente subjetivos, como todo. No obstante, tampoco no hay que darles la espalda.

Pero no hay que dedicarse exclusivamente a los Oscar, pues la verdad es que no son los únicos que vale la pena tener en cuenta para organizar las lecturas. Aunque algunos las puedan considerar obras menores, la verdad es que las obras ganadoras de los premios Pulitzer también merecen ser leídas.

Claro que estos premios tienen la particularidad de ser solamente para novelas americanas, por lo que se reduce la multiplicidad de opciones con respecto a la procedencia del escritor o escritora. A veces uno se lee una novela sin saber siquiera qué premios obtuvo, pues la verdad eso es lo más importante.

Eso me ocurrió con El color púrpura, que es una hermosísima novela contada a partir de la pertinencia de su autora, Alice Walker, al feminismo negro. Leer esta novela es conocer cómo le iba a los negros en el sur de los Estados Unidos, incluso luego de la guerra.

 

Lo bueno que tienen los Pulitzer es que cuentan, a partir de la ficción, la crudeza de la realidad. Matar un ruiseñor, de Harper Lee y La breve y maravillosa vida de Oscar Wao, de Junot Díaz, son otras dos novelas que no pueden dejar de leerse.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *